viernes, 4 de julio de 2014

Sobre una pensión que no llega. Viacrucis del escritor Flóbert Zapata

Leo un artículo: la lentitud es la debilidad del cocodrilo. Lo dice Dave Salmoni como experto que es de la vida natural. Entonces, de inmediato, mi cerebro trae las palabras, las tristes palabras del maestro Flóbert Zapata respecto a lo que le sucede con su anhela, luchada y ganada pensión, ante la indiferencia de una institución del Estado que se niega a responderle una simple petición, tal como al coronel de Gabo que todos los días muere poco a poco de esperar en mitad del sopor caribeño una pensión que nunca llega. Flóbert escribe en su blog: 
"No tengo nada, ni siquiera me han notificado la pensión. Como consecuencia de toda esta incertidumbre se desordenó mi vida, volví a fumar en exceso, estoy endeudado, he perdido toda motivación, pongo en venta en este instante mi biblioteca, comenzaré a vender objetos personales (empiezo con el televisor Simply pantalla plana), y solucionada esta situación, si se soluciona, abandono la ciudad de Manizales, me voy a otra donde no traten tan mal a un escritor porque lo es de veras".
¿Es la lentitud la debilidad del cocodrilo? Sí, lo es, y lo es también del gobernante que no escucha, que calla ante el suplicio de su pueblo, ante las palabras del escritor que se consume por la falta de respeto y de resolución. Señor alcalde de Manizales, ¿sabe usted de esto? Juliana, tú que conoces de las causas sociales, dile a tu esposo que esto sucede con un gran y buen escritor caldense, dile que revise el caso o que le pregunte a su aparato jurídico por lo que pasa. No guarden silencio, que alguien diga algo, que alguien responda, que horrible que debamos acudir a estos mensajes y llamados al orden para que suceda algo positivo. 
Desde este lugar del mundo donde me encuentro, me uno a la protesta del maestro, a su clamor, y convoco a los artistas caldenses, colombianos y del mundo entero para que no se repita tanto la mala historia. Juliana, esposa de Jorge Eduardo, primera autoridad del municipio, tú conoces de poesía, lee a Flóbert, conócelo, y únete a esta causa que nos duele en el centro del corazón.
No esperemos que Flóbert termine raspando el fondo de un frasco de café como el buen coronel, porque la lentitud del cocodrilo también puede ser el arma de la indiferencia de unos cuantos funcionarios que parecen ciegos y sordos ante un derecho adquirido, ante el mínimo vital de vida de un hombre que por ahora solo tiene la palabra de su lado y amigos como yo que elevan su voz para protestar por lo que le pasa. 

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